competencias filosóficas

Al filosofar se articulan tres procesos de pensamiento que cumplen diferentes funciones al abordar una cuestión o un problema filosófico. A la hora de elaborar una reflexión filosófica, ya sea oralmente o por escrito, los tres procesos interactúan y se retroalimentan para generar un pensamiento consciente, crítico y autónomo.

profundizar

Al profundizar en una idea lo que hacemos es identificar su sentido, explicitando los conceptos y relaciones que permiten comprenderla. En ese proceso pueden realizarse diferentes operaciones mentales como argumentar, explicar, analizar, sintetizar, razonar, interpretar, concretar, abstraer e inferir:

 

argumentar

Justificar un enunciado o posicionamiento inicial ofreciendo una razón o razonamiento que apoye ese elemento inicial en otras proposiciones o hechos mejor fundados. Se trata de dar un porqué que haga de lo que afirmamos una idea razonable. Al argumentar explicitamos las ideas y conceptos que hacen comprensible una determinada respuesta o posicionamiento.

 

explicar

Producir una hipótesis o teoría que sirva como marco para entender una idea, bien porque la idea no se entiende de forma aislada, bien porque hay en ella alguna ambigüedad o confusión que necesita ser clarificada.La explicación reconstruye todos los elementos y vínculos que permiten entender el alcance y sentido de una idea.

 

interpretar

Traducir en términos diferentes un texto o idea, reconstruir su sentido y dotarlo de un nuevo marco de referencia que permita extraer nuevos significados y adscribirle nuevos referentes. Generar un significado que permita reconstruir la experiencia y el conocimiento que están detrás de una narración.

 

analizar

Descomponer un texto o idea en los elementos que lo componen para poder examinarlos aisladamente y comprender mejor la forma en la que están conectados. Al analizar un texto o idea identificamos las diferentes funciones que cumplen las partes que los integran a fin de entender el tipo de relaciones que conectan a unas partes con otras.

 

sintetizar 

Reducir y simplificar un conjunto de ideas a fin de atender a su significado principal. Al sintetizar un texto o discurso, dejamos de lado lo accesorio o secundario para centrarnos en lo esencial. En una síntesis, las ideas quedan reducidas a sus elementos básicos, permitiendo que su manejo y comprensión resulte más sencillo.

 

razonar 

Establecer conexiones lógicas entre ideas. Pasar de unas afirmaciones a otras siguiendo unos principios o reglas que dan legitimidad o garantizan la corrección del proceso. Inferir las consecuencias que se siguen de determinadas premisas. Identificar los supuestos implícitos en un juicio o idea. Dependiendo del vínculo que se establezca entre las ideas, podemos diferenciar tres tipos de razonamiento: deductivos, cuando se da una relación de necesidad entre las ideas; inductivos, cuando la relación es de posibilidad, y abductivos, cuando la relación es probable.

 

concretar 

Ofrecer un ejemplo o dar una descripción de una situación particular con el fin de explicar una teoría o idea de carácter general o abstracto. Identificar o generar un modelo o prototipo en el que se materializa una idea. Al concretar o ejemplificar lo enunciado, dotamos de sustancia a las ideas, las conectamos con la experiencia concreta.

 

abstraer

Pasar de un elemento concreto o situación particular a una generalización o reducción de los mismos. Al abstraer, generamos un concepto o idea que captura lo esencial y en la que se descarta lo superficial o accesorio. En una abstracción, se identifican las propiedades de una clase de objeto o entidad y se separan de su materializaciones concretas. De esta forma es posible manipular las representaciones de forma independiente a la realidad o experiencia de la que han sido abstraídas.

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problematizar

El pensamiento crítico, o problematización, parte del supuesto de que toda idea o enunciado se puede tomar como una hipótesis que ha de ser puesta a prueba, es decir, revisada y contrastada a la luz de nuevos hechos e ideas. Al problematizar una idea, mostramos sus límites, así como las posibles ambigüedades o incoherencias que se puedan encontrar en ella. En este proceso de someter a crítica las ideas se puede avanzar mediante un cuestionamiento directo, haciendo preguntas a quien plantea la idea; o bien, a través de la formulación de objeciones que, de ser aceptadas, obliguen a revisar, reformular o descartar las ideas.

 

Cuando problematizamos una idea, ponemos en duda algo que se considera cierto o evidente para llegar a plantear un problema o cuestión de naturaleza filosófica. La duda que se plantea puede ser sobre la legitimidad o validez de la tesis que se mantiene o sobre las implicaciones y consecuencias que se siguen de ella. En cuanto a los problemas que se articulan a partir de la crítica y el cuestionamiento, son de naturaleza filosófica en tanto que muestran las limitaciones, incoherencias o aparentes contradicciones que se dan entre varias tesis, conceptos o ideas. Al problematizar se hacen explícitos dichos problemas y es a partir de ellos de donde surge la reflexión y el replanteamiento de las ideas o cuestiones de partida.

conceptualizar

Al conceptualizar estamos definiendo filosóficamente una idea o noción. Para ello producimos, identificamos o utilizamos términos que nos permiten ir acotando el concepto. Los conceptos nos permiten representarnos y comprender la realidad, a la vez que definen los atributos esenciales de una determinada idea. En el proceso de conceptualizar se puede partir de la problematización de una idea o noción previa para llegar a acotar el significado y la denominación más adecuada para el concepto que se está delimitando. En algunos casos, al constatar la insuficiencia o inadecuación de esa representación inicial se inicia un proceso de búsqueda de aquellas imágenes, analogías, símbolos y metáforas que permiten un segundo acercamiento a la idea o noción que se está tratando de conceptualizar. Otro paso en la conceptualización es crear un mapa semántico que recoja los términos que permiten un acercamiento a la realidad que se quiere comprender a través de un uso riguroso y reflexivo del lenguaje. De esa forma se van estableciendo distinciones conceptuales y se acotan tanto su extensión -a qué se aplica el concepto- como su sentido -qué rasgos son los característicos y específicos de dicha noción-. Por último, se pueden identificar y explorar los diferentes usos del concepto en distintos campos, lo que nos va a permitir explicitar los diferentes significados que puede tomar el concepto y por tanto las formas en las que nos posibilita comprender lo real.

 

La operación de conceptualizar se pone en marcha en todos aquellos momentos en los que queremos comprender la realidad acotando los términos que nos permiten pensarla. Para ello se va a producir un acercamiento sucesivo hasta llegar por un lado al concepto más riguroso que nos sea posible acotar para pensar nuestra idea inicial, y por otro hasta encontrar el término o expresión más adecuado para nombrarlo.