presentación

philo-trivium nace con el propósito de ofrecer actividades de formación, talleres y diálogos filosóficos a todos aquellos que quieran introducirse, o profundizar, en la ejercitación de su capacidad para filosofar.

Bajo la denominación de prácticas filosóficas, englobamos todas las propuestas de ejercitación en el diálogo y el uso común de la razón en las que la filosofía se conecta con la vida cotidiana y con nuestros esfuerzos por llevar una vida en la que autorrealizarnos, ser felices, libres y capaces de comprender el mundo en el que vivimos.

 

Nuestro proyecto se enmarca dentro de la corriente de las nouvelles pratiques philosophiques que comenzaron a desarrollarse en Francia en la década de los noventa. En la actualidad, uno de los representantes de esta corriente con más presencia internacional es Oscar Brenifier, de quien existen numerosas obras traducidas al español y que, desde 2005, anima regularmente talleres en diversas ciudades de la geografía española.

 

El haber conocido en 2012 su práctica, y haber quedado impactados por el espíritu socrático con el que la realiza, es una de las razones para poner en marcha este proyecto. Pensamos que esa dosis de provocación y de pensamiento riguroso es necesaria para flexibilizar nuestras mentes y para desarrollar el coraje suficiente para mirar al mundo sin miedo a nombrar lo que vemos. Esa es una de las cosas que esperamos compartir con otros: el valor de buscar la verdad, de ser auténticos a la vez que capaces de entrar en diálogo con otros de forma rigurosa y cuidadosa. Porque cuidar cómo pensamos es la mejor manera de cuidar el ser libres y auténticos. Solo siendo conscientes de cómo son las cosas podemos pensar en transformarlas. De ahí el valor de la filosofía para nuestras vidas. Porque cuando pensamos mejor, vivimos mejor. Y es a construir esa buena vida en lo que queremos colaborar.

 

Además de la práctica de Brenifier y del Institut de Pratiques Philosophiques, la filosofía para niños, el asesoramiento filosófico y los diálogos socráticos son otras de las prácticas que nos sirven de referente. Al haber surgido en diferentes contextos, y con diferentes objetivos, metodologías y referentes filosóficos, nos permiten ampliar el horizonte de sentido en el que pensar la filosofía como una actividad fundamental para todo ser humano.

¿qué son las prácticas filosóficas?
¿cuáles son nuestras actividades?
¿cuáles son nuestros objetivos?
¿quiénes somos?

¿qué entendemos por filosofar?

Sin pretender dar una definición exhaustiva, por un lado entendemos filosofar como reflexionar de forma crítica sobre una cuestión, un problema o una idea. Con ello se busca clarificar el pensamiento, identificar los posibles obstáculos con los que nos encontramos, y buscar formas de sortearlos o eliminarlos a través del diálogo con los otros. En algunos momentos lo relevante será profundizar en las razones que apoyan una determinada idea, mientras que en otros momentos lo fundamental será dar con un concepto adecuado para aquello que estamos pensando, o bien poner en cuestión la idea de la que se parte y examinar los supuestos que subyacen a la misma y las posibles objeciones y críticas que se le pueden hacer.

 

Por otro lado, filosofar también hace referencia a un proceso de autodescubrimiento en el que tomamos conciencia de nuestra forma de ser, de nuestra forma de pensar y de nuestras formas de estar en el mundo y de relacionarnos con los otros. Es, por tanto, una actividad en la que se pone en juego el uso de la razón para pensar tanto las ideas como a nosotros mismos, para ser conscientes de lo que hacemos y tener una mayor comprensión de cómo funcionamos.

 

Por tanto, la práctica filosófica, en tanto que ejercitación de nuestra capacidad para filosofar, supone tanto poner en práctica las habilidades y actitudes que posibilitan reflexionar con claridad y rigor, lo que podríamos entender como desarrollar un pensamiento crítico, como el conocernos a nosotros mismos y tomar conciencia de nuestra forma de ser, haciendo así posible el aprendizaje y la autorrealización.

 

En todo este proceso, el diálogo y el cuestionamiento serán elementos centrales del trabajo filosófico, a los que habrá que añadir, entre otras cosas, estrategias que provoquen el despertar de la curiosidad y del asombro, así como el desarrollo de la capacidad para extrañarnos de aquello que tomamos por normal y evidente.