Al hablar de prácticas filosóficas nos estamos refiriendo a las diversas formas  de poner en práctica el filosofar que se han ido desarrollando a lo largo del siglo XX. En todas ellas, es fundamental la dimensión dialógica de la actividad filosófica, entendiendo que también cuando pensamos filosóficamente nos estamos desdoblando, pues al reflexionar estamos tomando distancia de nosotros mismos para poder así generar nuevas ideas. Es en esa confrontación con la alteridad, en ese diálogo con los otros, en donde se desarrolla el arte de hacer preguntas, de cuestionarse las opiniones y creencias que habitualmente damos por ciertas. No se trata por tanto de un filosofar orientado a la búsqueda de respuestas sino a la elaboración de buenas preguntas: preguntas que generen asombro, que provoquen la reflexión, que despierten la curiosidad, que nos hagan replantearnos nuestra forma de pensar o de ser. Se trata, en suma, de desarrollar la capacidad de pararnos a reflexionar sobre lo que ya sabemos o creemos saber, de revisarlo, identificar incoherencias, clarificar las ideas, justificarlas y hacerlo en diálogo con los otros.

Soy un párrafo. Haz clic aquí para agregar tu propio texto y edítame. Soy un lugar ideal para que cuentes una historia y permitas que tus usuarios conozcan un poco más sobre ti.

Soy un párrafo. Haz clic aquí para agregar tu propio texto y edítame. Soy un lugar ideal para que cuentes una historia y permitas que tus usuarios conozcan un poco más sobre ti.

¿Qué son las prácticas filosóficas?

las prácticas filosóficas

hay diferentes maneras de entender lo que es practicar la filosofía. A continuación podrás leer sobre aquellas que tomamos como referentes: la filosofía para niños, los diálogos socráticos, los talleres de práctica filosófica, el asesoramiento filosófico y los cafés filosóficos

Al hablar de prácticas filosóficas nos estamos refiriendo a las diversas formas de poner en práctica el filosofar que se han ido desarrollando a lo largo del siglo XX. En todas ellas, es fundamental la dimensión dialógica de la actividad filosófica. Entendemos que cuando pensamos filosóficamente nos estamos desdoblando pues, al reflexionar, estamos tomando distancia de nosotros mismos para poder, así, generar nuevas ideas. Es en esa confrontación con la alteridad, en ese diálogo con los otros, donde se desarrolla el arte de hacer preguntas, de cuestionarse las opiniones y creencias que habitualmente damos por ciertas. No se trata por tanto de un filosofar orientado a la búsqueda de respuestas sino a la elaboración de buenas preguntas: preguntas que generen asombro, que provoquen la reflexión, que despierten la curiosidad, que nos hagan replantearnos nuestra forma de pensar o de ser. Se trata, en suma, de desarrollar la capacidad de pararnos a reflexionar sobre lo que ya sabemos o creemos saber, de revisarlo, identificar incoherencias, clarificar las ideas, justificarlas y hacerlo en diálogo con los otros. En ese proceso aprenderemos a enfrentarnos a lo cotidiano con una mirada crítica que nos permitirá ampliar nuestra comprensión del mundo y, con ello, contribuirá a que nos realicemos como seres libres capaces de determinar nuestras vidas haciendo uso del diálogo y la razón.

 

En philo-trivium estamos especializados en talleres de práctica filosófica, filosofía para niños y asesoramiento filosófico.

filosofía para niños

Surge a finales de los años sesenta en Estados Unidos. Matthew Lipman es quien inicia en 1969, con la publicación de “El Descubrimiento de Harry”, lo que acabará siendo un programa de enseñanza de la Filosofía formado por diez novelas y sus correspondientes manuales del profesor. Se trata de un programa que cubre todas las etapas educativas, desde infantil hasta bachillerato. En 1974 se fundará el IAPC en la Universidad de Montclair, donde Lipman y Ann Sharp desarrollarán su labor formativa e investigadora. La metodología propia de FpN es la denominada “comunidad de investigación filosófica” en la cual, a partir de la lectura de un capítulo de alguna de las novelas del programa, se comienza un diálogo entre iguales en el que el profesor tiene como función facilitar que la investigación avance de forma ordenada. Tras la lectura, el facilitador recoge todas las preguntas que los participantes quieren aportar al diálogo según aquello del texto que más ha despertado su curiosidad. Una vez que se elige la pregunta, o preguntas, por las que comenzar, el grupo funciona como una comunidad en la que se van investigando las ideas planteadas, se aportan razones, se hacen distinciones conceptuales, se expresan acuerdos y desacuerdos, se identifican presupuestos, etc. La labor del facilitador en esa etapa consiste en cuidar de que el diálogo se desarrolla de forma respetuosa, ayudar a profundizar en los problemas a través de preguntas, resaltar los conceptos filosóficos clave, animar a que se examinen diferentes puntos de vista y dejar que sea el grupo quien va construyendo las ideas que dan contenido al diálogo.

diálogos socráticos

El Diálogo Socrático o Neo-Socrático es una tradición surgida en torno a 1920 en Alemania y cuyo método fue desarrollado por Leonard Nelson, tomando como referentes los diálogos platónicos y la filosofía kantiana. Posteriormente será Gustav Heckmann quien continuará la labor iniciada por Nelson cuya tradición ha sido mantenida hasta nuestros días a través de dos instituciones: la Philosophisch-Politischen Akademie (PPA) en Alemania y la Society for the Furtherance of Critical Philosophy en Inglaterra. En estos diálogos, que suelen durar de dos a cinco días, un grupo de personas abordan una pregunta filosófica a partir de ejemplos tomados de la experiencia personal de los participantes. Buscando siempre que las decisiones se tomen por consenso, el diálogo avanzará de forma que, a través de los pasos propuestos por el facilitador, se pueda ir elaborando una respuesta general que, de conseguirse, se contrastará con otras experiencias para poner a prueba su validez, entendiendo siempre que toda respuesta es revisable y provisional, a la vez que un conocimiento producto del esfuerzo colectivo de varias mentes buscando la verdad sobre una cuestión.

 

talleres de práctica filosófica

Dentro de las nuevas prácticas filosóficas francesas, se utiliza la denominación de taller para aquellas actividades filosóficas en las que, bien oralmente, bien por escrito, se trabaja la producción de ideas filosóficas de forma clara y rigurosa. El animador del taller se ocupa de que el diálogo se produzca de tal forma que las ideas se articulen de forma explícita; destaca los problemas filosóficos y las dificultades, de manera que sean retos que los participantes asuman como su responsabilidad; provoca la reflexión sobre las opiniones vertidas en el diálogo; exige claridad en las intervenciones; comprueba que se comprenden las ideas, y hace que cada participante tome conciencia de su forma de pensar, de su forma de ser y de su forma de relacionarse con los otros. Todo ello sin descuidar que, a lo largo del proceso, se ejerciten una serie de competencias y actitudes que hacen del taller una actividad de práctica del filosofar con otros, a través del cuestionamiento como motor de la reflexión y el diálogo filosóficos.

 

asesoramiento filosófico

En 1981, Gerd Achenbach abre en Alemania el primer gabinete filosófico, similar a los creados por otros profesionales como abogados y psicólogos, en el que Achenbach ofrecía sus servicios como filósofo asesor a todas aquellas personas que quisieran reflexionar sobre cuestiones de índole existencial. Su propuesta se presenta como una alternativa a la terapia, en la que no se hace uso de categorías diagnósticas ni de la distinción salud-enfermedad y en la que a través del diálogo con el filósofo asesor se busca una mayor comprensión de la propia existencia y las transformaciones y liberaciones que ello pueda conllevar. A mediados de los noventa, la obra de Lou Marinoff “Más Platón y menos Prozac” dio a conocer al gran público este tipo de práctica. En España una de las pioneras es Mónica Cavallé, quien ha desarrollado lo que ella denomina “enfoque sapiencial”. En la actualidad son muchos los filósofos que ofrecen sesiones de asesoramiento, o consultas filosóficas, si bien las demostraciones de en qué consisten sus prácticas todavía son escasas. Una excepción es Oscar Brenifier, de quien se pueden visionar numerosas consultas en Internet. Desde su perspectiva, en una consulta no se abordan cuestiones privadas, sino que de lo que se trata es de examinar a la luz de la razón un problema o inquietud que el consultante tiene y sobre el que quiere indagar mediante el diálogo con un filósofo. Las consultas se convierten, por tanto, en diálogos socráticos en los que el consultante va siendo guiado a través del cuestionamiento y la ironía hasta llegar por sí mismo a tomar conciencia de la verdad sobre aquello que le preocupaba.


 

cafés filosóficos

Los cafés filosóficos surgen en París por iniciativa de Marc Sautet quien, en 1992, comienza a congregar semanalmente a un grupo de amigos y curiosos en el Café des Phares para hablar sobre cuestiones filosóficas relacionadas con las inquietudes y dificultades de la vida cotidiana.

En este tipo de práctica, los asistentes escogen los temas de los que se va a hablar. El filósofo que dinamiza el diálogo hace una presentación del tema escogido, tras lo cual da la palabra a los participantes para que debatan sobre ello. En París, los cafés filosóficos son un fenómeno que goza de gran popularidad. En España se organizan de manera más o menos regular en ciudades como Salamanca, Madrid, Gijón, León o Barcelona.

 

© 2017 philo-trivium